lunes, 23 de junio de 2008

PARA MIS ALUMNOS DEL CURSO DE PCP IMAU

Quiero que utilicen este material para complementar lo tratado en clases. Como notarán se trata de ideas que refuerzan lo discutido. Sepan sacarle provecho. La evaluación será el día LUNES 30/06.

FUNDAMENTOS QUE RIGEN EL ENTRENAMIENTO DE UN OFICIAL DE POLICÍA :

Todo entrenamiento policial, debe tener tres aspectos fundamentales que se deben estudiar, para garantizar la óptima preparación del alumno. Estos fundamentos son:
1.-Entrenamiento técnico-táctico: Se refiere a la adecuada preparación que debe recibir el alumno por parte del instructor, en cuanto a las diferentes técnicas que el combate defensivo comprende y su correcta utilización e implementación en el Terreno.
2. Entrenamiento físico: Se refiere fundamentalmente a las capacidades que posea el alumno como consecuencia de su ejercitación. El alumno inteligente siempre entrenará en pro de obtener una mayor capacidad para realizar movimientos que requieran destreza y coordinación, lo que le proveerá de una mayor movilidad.
3.- Entrenamiento psicológico: Consiste en la constante mentalización que se debe hacer sobre posibles situaciones que nos pudieran ocurrir y cómo solucionarlas. De esta forma lograremos familiarizarnos con el combate, ya que ésta es una situación difícil de asumir y que causa extrema confusión, ya que se debe asumir la necesidad de hacerle daño a un semejante para lograr nuestra protección; cosa que resulta difícil o inimaginable para algunas personas.

Código de Colores-Niveles de Alerta:

No son más que las actitudes mentales, que se han convertido en colores para ayudar al operario a identificar y analizar rápidamente una agresión, calcular su nivel de peligrosidad y la respuesta táctica más adecuada.
- COLOR BLANCO: Esta es la actitud mental relajado totalmente. Es más o menos el estado mental que tiene el ser humano cuando duerme (Todos los que nos rodean son buenos).
- COLOR AMARILLO : Es la actitud mental Alerta Relajado, sin llegar a lo paranoico. En el color Amarillo no todos los que nos rodean son malos (Delincuentes, agresores) pero casi todos lo son. Alerta — Relajado, es el individuo que está pendiente de su entorno. Aprende a conocer e identificar a sus vecinos de residencia, de trabajo, a los vehículos que ellos usan y poseen: cuando maneja mira cada 10 segundos por los retrovisores de su vehículo. En resumidas cuentas, es la actitud que debe tener toda persona que porte un arma de fuego. El operario debe aprender a desarrollar una alta capacidad de observación, de memoria y prevención.
- COLOR NARANJA: Es la toma de decisiones. Es el momento de la respuesta táctica. Esta consiste en identificar a un individuo en actitud sospechosa y prepararse para desenfundar, primero retrocediendo y buscando obstáculos que se interpongan entre nosotros y el sospechoso, de manera que podamos “cubrirnos”, en caso de una posible agresión. Siempre que algún individuo se encuentre parado frente a nosotros o venga hacia nosotros, debemos hacernos las siguientes preguntas:
1. Serán delincuentes?
2. Cuántos son?
3. Cuántos veo?
4. y si deciden atacarme, dónde me cubro?
5. y si ando con mi familia, dónde los cubro?
6. estarán armados?
7. Ese periódico que lleva el individuo debajo del brazo, esconderá un arma?
8. Cuál de ellos representará para mí un mayor peligro?

En todo caso, ya estoy listo, tengo mi arma desenfundada y sin amenazar a nadie objetivamente. Es nuestra decisión, dependiendo de las circunstancias, advertir al posible delincuente si estamos armados o no.
— COLOR ROJO: Sólo hablan las armas. Ponga de manifiesto todas las técnicas, tácticas y destrezas aprendidas durante el PRESENTE curso. Sea rápido y preciso, actúe con determinación y firmeza. Recuerde que usted no es mas violento que el delincuente. Rechace la agresión lo antes posible y no olvide que siempre se sabe el Cuándo y Cómo comienzan los disparos, pero nunca se sabe Cuándo y Cómo terminan.
5) COLOR NEGRO: Estado de Shock. El color negro representa la negación de la confrontación misma dándole a la situación un sentido de irrealidad como si se estuviera viendo una escenografita en carácter de espectador. En este caso de ser atacado podría ser vencido fácilmente. Esta condición es atribuida a Clint Smith quien la agregaría mientras se desempeñaba como Instructor en el Gun Site Ranch propiedad por entonces de Cooper.

Espectro Continuo del Uso de la Fuerza (E.C.U.F.)

Todo programa de entrenamiento policial debe comenzar con el estudio del Espectro Continuo del Uso de la Fuerza (E.C.U.F.). Este consiste en la descripción y aplicación a casos prácticos de los Niveles de Fuerza. En las policías zulianas estos niveles son cinco (discriminados en tres grupos: Niveles Ordinarios, Nivel de Transición y Niveles Extraordinarios). Los mismos implican una progresión ascendente en el uso de la fuerza que comienza con la Presencia, y se continúa con el Diálogo, para pasar al Contacto Físico ( defensa a manos vacías), luego tenemos el Uso del Bastón Policial ( actualmente se usa mayormente el Bastón Extensible o Telescópico, aunque en algunas policías se continúa usando- o por lo menos, se prevé su estudio en el Programa de Formación- el PR-24 o Tonfa Policial) y se finaliza con el Uso del Arma de Fuego.

Son criterios para el uso diferenciado de la fuerza los siguientes:
1. El nivel de fuerza a aplicar no lo decide el funcionario sino la conducta del ciudadano.
2. El funcionario debe mantener el menor nivel de fuerza posible para el logro de la misión.
3. En ningún momento debe haber daño físico innecesario, ni maltratos morales a los ciudadanos objetos de la acción policial.

La conducta del ciudadano, como determinante del uso diferenciado de la fuerza, supone que la dosificación de ésta última tomará en cuenta una progresión en el comportamiento ciudadano y la proporcionalidad con cada uno de los grados de intensidad, de modo que entre intimidación psíquica y agresión mortal se gradúe la fuerza partiendo de la presencia ostensiva hasta el uso del arma de fuego.

Esto de ninguna manera implica que se tenga que pasar por cada uno de estos niveles para llegar al Uso del Arma de Fuego. Lo que significa es que cada nivel de fuerza aplicado debe responder a una necesidad de defensa específica, que no puede ser resuelta por el funcionario con un nivel de fuerza inferior sin poner en mayor riesgo su integridad física. La idea es neutralizar al infractor usando un nivel de fuerza apropiado y tratando por todos los medios de no usar una fuerza letal, salvo cuando sea estrictamente necesario.

NUESTRO entrenamiento, hace hincapié en formar un funcionario con clara conciencia de la responsabilidad que recae sobre sus hombros al portar un arma de fuego o cualquier otro medio o instrumento que se pueda ubicar dentro de los Niveles Extraordinarios. Está demostrado que más del 90% de los casos se pueden resolver usando los dos primeros niveles de fuerza, esto es: Presencia y Diálogo.

La Presencia implica mantener una actitud apropiada, que demuestre seguridad y confianza en nosotros mismos; una imagen acorde con el trabajo policial; una posición táctica, que nos permita reaccionar ante cualquier ataque actual o inminente y que emplee adecuadamente la distancia.

Al establecer el Diálogo, el funcionario deberá usar un tono de voz apropiado, que no delate un posible temor, que sea audible, que llegue al infractor y a las personas que se encuentren en las cercanías...Deberá utilizar este instrumento tan valioso tomando en cuenta los diferentes sub-niveles que implica, esto es: la Investigación, la Persuasión, la Disuasión, la Advertencia y la Amenaza. Otra vez es necesario aclarar que esa gradación en los Sub-niveles del Diálogo Policial no necesariamente excluye la posibilidad de pasar de un sub-nivel inferior al más alto sin pasar por los sub- niveles intermedios. Es el ciudadano el que determina con su conducta el nivel de fuerza a utilizarse.

En el Contacto Físico nos encontramos con Defensas Blandas, Defensas Duras y la Estrangulación. Las técnicas que podrían enmarcarse como defensas Blandas son las técnicas basadas en puntos de presión para resistencias pasivas, llaves de control e inmovilizaciones, entre otras; mientras que las Defensas Duras utilizan los atemis (golpes a puntos vitales), proyecciones, luxaciones articulares...; por su parte, las estrangulaciones que se utilizan en la defensa policial son básicamente sanguíneas, basadas en la presión sobre las carótidas para evitar el flujo de sangre al cerebro.

Diálogo como Nivel de Fuerza:

Mediante el Diálogo es posible dar solución a la mayoría de los problemas sin causar daños físicos innecesarios o morales utilizando como herramientas: la investigación, la persuasión, la advertencia y la amenaza, a fin de determinar el paso o pasos a seguir.
1.- Investigar: Nos permite indagar la raíz del problema y diseñar la estrategia disuasiva.
2.- Persuadir: Convencer a la persona de que haga lo que nosotros queremos que haga.
3.- Disuadir: Convencer a la persona de que desista de lo que quiere hacer.
4.-Advertir: Informarle a la persona acerca de las consecuencias que puede acarrearle no desistir por su propia voluntad.
5.- Amenazar: Hacer que la persona cumpla lo que el funcionario ordene, de lo contrario será detenido.

Necesidad del Método Táctico:
* Crear las condiciones para que el ciudadano preste mayor atención a nuestro mensaje.
* Controlar psicológicamente al ciudadano para que se relaje mentalmente

Planteamiento táctico del diálogo:

Distancia: La distancia mínima es de 1.80 metros. Esta nos permite:
*Mantener el diálogo y un tiempo de reacción adecuado ante cualquier acción
que pretenda intentar la persona.
*Que todas las personas presentes escuchen el mensaje del Oficial.

Posicionamiento Táctico:
Posición uno (1) para el Oficial que establece el diálogo, y las posiciones dos y medio (2 ½)[ de esposamiento] y tres (3) [de estrangulación] para los Oficiales de apoyo.

Posicionamiento relativo:
El Oficial o Agente se coloca en un plano distinto (superior) al de la persona.

DEFENSA POLICIAL SIN ARMAS

La realidad a la que se enfrentan, hoy en día, los funcionarios policiales está caracterizada por una progresiva tendencia hacia la agresividad y la violencia generalizada; por un incremento en el uso de armas por la delincuencia y por la población, en general; por la proliferación de bandas; por un crecimiento exagerado en la distribución, venta y consumo de drogas; y , como si esto fuera poco, por la creciente pérdida de respeto hacia la autoridad representada por los uniformados, sobre todo, por parte de los menores infractores.

A esto hay que agregar, la tendencia de la mayoría de las personas a considerar la actuación policial como desproporcionada, brutal y arbitraria ; y a creer que los funcionarios policiales deberían y podrían resolver situaciones violentas y agresiones diversas sin hacer uso de la fuerza que por Ley tienen derecho y están obligados a utilizar en pro de mantener el orden y la paz ciudadana, así como proteger su integridad física.

Todo esto unido a un cuerpo de leyes y un Sistema Judicial demasiado benevolente con los delincuentes y siempre presto a sancionar los excesos policiales.

Este es el escenario donde ocurren las actuaciones policiales. En consecuencia, en la actualidad, el funcionario debe responder a las expectativas de la ciudadanía en cuestiones cada vez más graves y a un mayor número de llamadas o quejas, que muchas veces desencadenan en enfrentamientos violentos, que ponen en riesgo la integridad física, e incluso, la vida de los uniformados.

Es por eso, que cada día se hace más imperativo y urgente que los funcionarios policiales desarrollen un conjunto de habilidades que les permitan aumentar las posibilidades de sobrevivir a tales enfrentamientos.

Muchas veces, los agentes del orden deben responder a estas agresiones sin hacer uso del arma de fuego, en escenarios de enfrentamientos potencialmente letales, donde deben poner a prueba habilidades de lucha a corta distancia. Esto puede ocurrir al ser atacados por varias personas a la vez, al ser derribados, al recibir heridas , al encontrarse desarmados o sin posibilidad de hacer uso del arma de reglamento, ante amenazas inesperadas provenientes de armas ocultas, al presentarse interrupciones en el arma de fuego o fallos en los disparos.

Estas situaciones sólo pueden ser enfrentadas exitosamente a través del conocimiento y la práctica continua de la defensa personal y el desarrollo de una adecuada actitud. Por eso el entrenamiento en Defensa Personal Policial no debe limitarse al período de formación en la Academia o Escuela de Policía; por el contrario, debe incluirse en el programa de capacitación de todo cuerpo policial como permanente, sirviéndole a los funcionarios para el mantenimientote de su forma física y para el mejoramiento progresivo de su potencial técnico, lográndose , al mismo tiempo, que cada técnica se convierta en un acto reflejo, una respuesta automática que no sobrepase el “bulbo raquídeo”, en fin, un acto no pensado

En este sentido, el sistema de técnicas que se adopte debe ser eficiente y eficaz, contar con técnicas de fácil aprendizaje y retención y funcionar al ser aplicado en la calle, por lo que su entrenamiento debe estar basado en la realidad. Para ello, se debe tomar como fuente primaria de conocimientos la experiencia de quienes han visto la muerte de cerca y han sobrevivido a ataques potencialmente letales, combinándola con el bagaje técnico que ofrecen las artes marciales y el sistema de tácticas modernas desarrolladas por los cuerpos policiales más avanzados.

Lo importante del sistema que se desarrolle es que funcione en situaciones reales, bajo estrés, e incluso, en caso de desventaja táctica.

Al realizar un programa de defensa personal policial, deben incluirse, entre otros posibles aspectos: técnicas de pie a corta distancia, lucha en el suelo, desarme de armas blancas, técnicas de retención del arma de fuego propia y del adversario, uso de instrumentos policiales como spray, bastón telescópico, PR-24 y- algo muy importante- la posibilidad de fluir de un estilo de lucha a otro.

Por último, considero menester destacar que cada vez los enfrentamientos van ocurriendo con individuos más hábiles: los famosos “ rateros “ y “cuerderos” de hace unos años han ido quedando atrás. Ahora nos encontramos con gente más preparada , gente más dura y resistente al dolor ( Ex - funcionarios policiales y militares, artistas marciales , expertos en defensa personal y armamento y tiro, entre otros). A eso se une la muchas veces deficiente preparación en Defensa Personal Policial que ofrecen la mayoría de las Academias y Escuelas de Policía. La situación se torna más alarmante si consideramos lo que sostienen algunos Centros de Capacitación de EE.UU., fundamentados en estudios serios y científicos; de acuerdo con ellos, de 100 enfrentamientos que un Agente Policial o de Seguridad pudiera tener a lo largo de su carrera profesional, en 97 ocasiones podría salir airoso con mayor o menor esfuerzo; pero en tres de ellas se las vería realmente en serias dificultades y en peligro de sufrir heridas graves y aun la muerte, al encarar a individuos que se la van a poner muy difícil. Pero como no sabemos cuándo pueden llegar esas tres situaciones, debemos prepararnos desde ahora y cuando llegue cualesquiera de las otras 97, las enfrentaremos sin mayor dificultad.

¡Ahora es el momento, tu vida es el bien más preciado que tienes, prepárate para no perderla…!

Lic. Ángel Chávez (Esp.)
Instructor Policial y de Defensa Personal